Agradecer nace de la intención del corazón. Brota del gran maestro que llevamos dentro. El corazón es mucho más que una mecánica biológica para bombear sangre en el sistema y repartir el oxígeno. …El corazón es mucho, mucho más…

En el campo de la experimentación, se ha podido saber que el corazón posee neuronas como el cerebro y que puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente de él. Puede aprender, recordar e incluso percibir. Además, es la fuente más poderosa de energía electromagnética del cuerpo humano, con una amplitud en su actividad eléctrica 60 veces mayor que la que registra el cerebro. Por si fuera poco, el corazón se anticipa a la mente consciente e inconsciente. Su función es no solamente biológica sino también cognitiva. El corazón  es el gestor de la huidiza intuición que nunca miente, tan preclara y sabia, pero que hemos aprendido a amordazar a través de siglos de condicionamiento. Practicar el agradecimiento abre a la intuición.

Practicar la gratitud te eleva a una más alta frecuencia que atrae a ti cosas mejores según la llamada Ley de atracción. Oprah Winfrey, Will Smith, Jim Carrey o Arnold Schwarzenegger, entre otros, han dado notables testimonios personales sobre el éxito que la Ley de Atracción trajo a sus vidas. A medida que agradeces más, vas recibiendo más motivos para seguir agradeciendo.

Por si fuera poco, el agradecimiento activa reacciones en tu sistema personal que son beneficiosas para tu bienestar emocional y tienen un impacto positivo en tu salud. Agradecer libera la hormona Oxitocina que estimula la paz y el amor mientras que reduce el miedo y la ansiedad. También aumenta la empatía y disminuye la agresividad lo que mejora la calidad de tus relaciones. Además, te abre a un mundo de emociones y sensaciones agradables, si prestas atención a lo que ocurre en ti cuando das gracias.

¡Y finalmente, agradecer te ayuda a dormir!

Con tantos beneficios, merece la pena practicar. ¿Verdad?

Pero, realmente, lo que te he contado hasta ahora no es nada nuevo. En verdad, parece que está todo dicho. Pero te garantizo que aquí vas a encontrar un enfoque diferente y práctico. Y, si sigues mis consejos, verás resultados. Te lo garantizo.

LOS TRES PILARES DEL AGRADECIMIENTO

Agradece lo que tienes y no se puede comprar

En este apartado entran: Tu salud, tus amig@s, el amor de … pero también el aire, la paz, la libertad, acontecimientos felices y buenos recuerdos, tus cualidades, etc., etc., etc…

Yo personalmente siempre incluyo también a los maestros que me han enseñado e inspirado, pero también, en su momento, agradecí a los que han desafiado mis actitudes y creencias para permitirme verlas y superarlas. Los animales, siempre en mi corazón, especialmente los que han compartido mi vida, son un motivo permanente de agradecimiento.

Agradece lo que tienes y por lo que has pagado, tanto en lo material como en lo emocional

Aquí, los motivos que puedes encontrar para el agradecimiento no tienen por qué estar relacionados con el dinero. Puedes estar pagando un precio de muchas otras formas. En esos casos, necesitas especialmente encontrar motivos para el agradecimiento. Por ejemplo, agradecer la oportunidad de aprender algo importante para ti en una relación familiar difícil. Y, en el plano material, también es bueno dar gracias por las comodidades materiales de las que disfrutas. En ambas situaciones estás pagando un precio a cambio de algo. Agradece ese “algo”.

Agradece especialmente lo que te parece evidente tener

Antes, te animé a agradecer el aire que respiras y ahora pienso en cómo disfruto de agua potable sin restricciones y puedo beberla, usarla e incluso desperdiciarla cuando la mayoría de la población mundial no puede. En el ámbito personal, probablemente te parece evidente que tu amigo te sea leal. Pero no lo es, muchos amigos traicionan y realmente una amiga leal es una buena amiga. Y desde luego, es necesario agradecer al cuerpo la infinidad de procesos complejos que realiza para mantener tu salud, sin que tengas de que preocuparte por ello.

La gratitud es una de las llaves maestras de la realización personal y la felicidad

No es una afirmación producto de mi creencia. Llevo toda mi vida buscando respuestas al sufrimiento y soluciones para aplacarlo, el mío en primer lugar, y te revelo aquí la esencia de mucha información, experiencia y práctica.

Ese nuevo valor que le darás a lo que tienes en tu vida te llevará a disfrutarlo más y por tanto tu nivel de felicidad irá en aumento. Si quieres ser más feliz, necesitas valorar más lo que tienes y comprobarás cómo cambia el color de las gafas con las que ves la vida y cómo nuevos impulsos te llevan a seguir más a tu corazón.

Por si ese beneficio no fuera suficiente, la práctica del agradecimiento funciona cómo una forma de magia capaz de producir lo que se desea y necesita. Ya te he hablado de los famosos practicantes de la Ley de Atracción. En sus prácticas se encuentra el agradecimiento.

Con las constelaciones de la conciencia personal, la sanación y la terapia ericksoniana que practico, vivo inmersa en un mundo que se me revela, día a día, más mágico. A mi entender, la magia es la física cuántica que no sabemos explicar aún. ¿Recuerdas las enseñanzas de Tesla, el inventor, ingeniero mecánico e ingeniero eléctrico de mediados del siglo diecinueve? La unidad SI de intensidad de flujo magnético es la TESLA así denominada en su honor y el prodigio de su trabajo inspira a los más eminentes visionarios tecnológicos de hoy. Tesla afirmó que, para encontrar los secretos del universo hay que pensar en términos de energía, frecuencia y vibración. El agradecimiento resuena en la misma frecuencia que los posibles motivos de agradecimiento y por tanto los atrae.

No soy una maestra, pero en calidad de alumna avanzada, investigadora y observadora de lo que acontece en mi vida gracias a su práctica, siento que he descubierto la piedra filosofal que con tanto anhelo buscan los alquimistas.

¿Pedir para Recibir o Agradecer para Atraer?

La oración suele ser una petición, a menudo exigente, de algo concreto. Pero la naturaleza del universo es la energía del amor. Para recibir hay que crear las condiciones de una coherencia energética. Sin embargo, la oración no actúa en resonancia con el amor sino con:

  • La carencia, cuando rezas para encontrar un trabajo;
  • El miedo, cuando pides curarte de esa enfermedad que amenaza tu vida;
  • El rechazo, cuando ruegas que algo desaparezca de tu vida.

Por otro lado, al agradecer lo que deseas cómo si fuera natural en tu vida, tu fe y tu buen sentimiento actúan en altas frecuencias que te sintonizan con recibir las bondades del universo, sean las que sean, en consonancia con lo que agradeces.

Para terminar, te ofrezco algunos ejemplos que te pueden orientar en la mejor manera de agradecer para poder conseguir unas finalidades.

  • Para que no me falte nada material> GRACIAS POR LA ABUNDANCIA EN M VIDA
  • Para amar y sentirme amad@ > GRACIAS POR TODO EL AMOR QUE HAY EN MI VIDA
  • Para cumplir bien mi proyecto vital > GRACIAS POR MI PERFECTA REALIZACIÓN
  • Para tener éxito > GRACIAS POR TODO EL ÉXITO QUE ME LLEGA DE …
  • Para alcanzar la felicidad > GRACIAS POR MI VIDA LIGERA, FACIL Y ALEGRE
  • Para tu salud y bienestar > GRACIAS POR MI MARAVILLOSO CUERPO QUE TANTO HACE POR MI
  • Para tu crecimiento Personal > GRACIAS POR MIS BUENOS PENSAMIENTOS Y MI BUEN CORAZÓN
  • Para tu suerte en general > GRACIAS POR TODO LO BUENO QUE ME LLEGA

Cómo ves, cada afirmación de gratitud está expresada desde la fe, cómo si ya estuviera ocurriendo aquello que agradeces, y te sitúa en un campo de atracción muy abierto para que se manifieste la mejor realización posible de lo que deseas.

Adiéstrate en el agradecimiento en pensamiento y corazón y disfruta de todo lo que recibirás.

Yo, por mi parte, agradezco que estés ahí.

Con afecto,

Sophie Hardy

2 comentarios en “Agradecer para atraer”

  1. SEÑALES DE DIOS
    Se cuenta que un viejo árabe, analfabeto, oraba con tanto fervor y con tanto cariño cada noche que cierta vez el poderoso jefe de una gran caravana lo llamó a su presencia y le preguntó:
    ¿Por qué oras con tanta fe? ¿Cómo sabes que Dios existe cuando ni siquiera sabes leer? El viejo respondió:
    Gran señor, conozco la existencia de Dios por las señales que nos muestra. – ¿Cómo así? – indagó el jefe con algo de sorpresa. El humilde siervo le explicó:
    – Cuando Ud. recibe una carta de alguna persona ausente ¿Cómo sabe quién la escribió? – Por la letra, respondió el jefe.
    Cuando Ud. recibe una joya, ¿Cómo obtiene información acerca de la persona que la elaboró? – Por la firma del orfebre, volvió a responder el jefe. El viejo sonrió y agregó: -Cuando oye pasos de animales alrededor de la tienda ¿Cómo sabe, después, si fue un carnero, un caballo o un buey? Por las huellas – Respondió el jefe, sorprendido.
    Entonces, el viejo creyente lo invitó a salir de la tienda y, mostrándole el cielo, donde la Luna brillaba rodeada por multitudes de estrellas, exclamó respetuosamente: Señor, aquellas señales, allá arriba… ¡No pueden ser de los hombres!
    En ese momento, el orgulloso jefe de la caravana comenzó a orar también.
    En la claridad de las mañanas, en el día que transcurre con el calor del sol o con la lluvia que moja Dios, aunque invisible a nuestros ojos, nos deja señales en todas partes: la hierba…
    El deja señales cuando alguien se acuerda de ti, cuando alguien te considera importante… Cuando alguien merece tu cariño, o cuando alguien te dice: ¡Que Dios te bendiga! Por eso, Señor, te diré sólo dos palabras. Quiero que sean sinceras y sencillas
    En el silencio de la soledad te digo desde lo más profundo de mi corazón: Gracias. Gracias por todo lo que me has concedido porque te lo he pedido.
    Por todo lo que me has dado sin habértelo rogado. Por todo lo que me has otorgado sin haberlo merecido.
    Gracias por la salud, por el bienestar, por las alegrías y las satisfacciones. Gracias también por la enfermedad, por las penas y los sufrimientos. Aunque me cuesta trabajo, Señor, te agradezco esto último. ¡Tú sabes lo que haces!
    Gracias por el rayo de esperanza que me iluminó, por aquella mano que me levantó, por ese consejo que me guió, por aquellas palabras que me alentaron, por esa sonrisa que me alegró, por aquellos brazos que me recibieron.
    Pero, sobre todo, te doy gracias, Señor, por la fe que tengo en ti. En este tiempo confuso -aunque lleno de esperanza- es a veces difícil creer.
    Te confieso sinceramente; no siempre he sabido cómo actuar, qué hacer, a dónde ir. Sin embargo, sigo teniendo fe. Te doy gracias, porque me has iluminado, porque me has levantado, porque has perdonado mis errores cuando los he reconocido sinceramente. Te doy gracias, Señor, por mis amigos y por todo aquello que ignoro.

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