Burnout, Cuando El Trabajo Quema

Burnout, Cuando El Trabajo Quema

El “Burnout” es un síndrome de agotamiento por estrés en lo profesional que desemboca en insomnio, enfermedad, desempleo e incluso muerte.

Por el Burnout, entre el 5% y el 7% de la población mundial vive sintiendo que cada día es peor que el anterior.

Lo que no es Burnout

L@s emplead@s con exceso de trabajo pueden estar cansad@s, sentirse “quemad@s” y odiar sus trabajos, pero a menudo solo necesitan un descanso.

Uno de los mayores problemas cuando se trata de Burnout es que muchas personas se sienten avergonzadas por necesitar ayuda y, a menudo, sus entornos de trabajo no ayudan.

En cambio, las víctimas de Burnout no solo sufren de agotamiento, sino que muestran cinismo y desapego y un peor desempeño laboral.

Si no se trata, el Burnout provoca depresión, ansiedad y desconexión, lo que llega a afectar no solo las relaciones laborales, sino también las relaciones personales.

Además, cuando el estrés alcanza un máximo mantenido en el tiempo, hace muy difícil regular emociones como la tristeza, la ira y la culpa, que pueden resultar en ataques de pánico, arrebatos de ira y consumo de sustancias.

Comprender el Burnout significa poder distinguirlo de otros problemas de salud mental. Las condiciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y los trastornos de pánico pueden afectar la capacidad de una persona para funcionar en el trabajo, pero el Burnout es una condición que se deriva de la relación que la persona establece con su trabajo y con trabajar demasiado.

Los signos del Burnout

 

Agotamiento. Tanto físico como mental y emocional. Los síntomas físicos pueden incluir dolores de cabeza, dolores de estómago y cambios en el apetito o el sueño.

Aislamiento. Las personas con agotamiento tienden a sentirse abrumadas. Como resultado, pueden dejar de socializar y de confiar en amigos, familiares y compañeros de trabajo.

Fantasías de escapar. Insatisfechas con las demandas interminables de sus trabajos, las personas con agotamiento pueden fantasear con huir y en casos extremos, llegan recurrir a las drogas, el alcohol o la comida como una forma de adormecer su dolor emocional.

Irritabilidad. El agotamiento puede hacer que las personas pierdan la calma más fácilmente. Enfrentar los factores estresantes normales, como prepararse para una reunión de trabajo, llevar a los niños a la escuela y ocuparse de las tareas del hogar llega a parecer insuperable, especialmente cuando las cosas no salen según lo planeado.

Cinismo. El Burnout tiñe con cinismo todos los aspectos de la vida profesional y personal. El cinismo es un pesimismo que lleva a dudar con desprecio de la sinceridad y la bondad de los demás, así como de las normas y los valores sociales y éticos de la sociedad.

Enfermedades frecuentes. Al igual que otros tipos de estrés a largo plazo, el Burnout debilita el sistema inmunológico haciéndolo más susceptible a los virus, llega a alterar el sistema digestivo y suele desembocar en insomnio. El agotamiento también puede llegar a provocar problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad.

El Burnout no ocurre de golpe

Se han descrito 12 fases en la escalada que lleva a este síndrome:

  • Una ambición excesiva.
  • Obligarse a trabajar cada día más duro.
  • Descuidar las propias necesidades y el cuidado personal como dormir, hacer ejercicio y comer bien.
  • Culpar de los problemas a terceras personas y a causas externas.
  • Dar prioridad únicamente a las necesidades relacionadas con el trabajo.
  • Negar la responsabilidad por el propio comportamiento y ver a los demás como incompetentes, perezosos y autoritarios.
  • Retraerse y alejarse de la familia y de los amigos.
  • Cambiar el comportamiento y mostrar una mayor agresividad con críticas sin razón a los seres queridos.
  • Sentir desapego por la vida y por la capacidad de controlar la vida.
  • Sentir un vacío interior o una ansiedad que pueden llevar a recurrir a comportamientos como el uso de sustancias, el alcohol, los juegos de azar o comer en exceso.
  • Caer en la depresión. La vida pierde su sentido y emerge el sentimiento de desesperación.
  • Colapso físico o/y mental.

¿Quién es susceptible de padecer burnout?

Los profesionales de la salud y de la ayuda son especialmente vulnerables, aunque cualquiera que esté continuamente expuesto a altos niveles de estrés puede experimentarlo.

Pero, para una adecuada comprensión de los factores que intervienen en el Burn out es imprescindible tener en cuenta la reactividad individual ante el estrés donde los factores personales juegan un papel fundamental.

Las características de personalidad como la necesidad de tener el control, el perfeccionismo y ser “Personalidad Alfa” suelen aumentar el riesgo de Burnout.

Sea cual sea su tipo de personalidad, las personas vulnerables a este agotamiento se caracterizan por:

  • Imponerse presiones relacionadas con unas expectativas exageradas sobre el trabajo y un@ mism@;
  • Identificarse excesivamente;
  • Involucrarse emocionalmente;
  • Desilusionarse y disgustarse al comprobar la diferencia existente entre los marcos ideales y los reales de su trabajo.

Prevenir el burnout

Cuando una persona ha alcanzado la fase de Burn out, la ayuda terapéutica es imprescindible para recuperar su salud física, mental y emocional.

Pero antes de llegar a este punto de no retorno, cuando los signos evidentes del estrés ya anuncian el desenlace, es necesario implementar determinadas pautas de vida:

Buscar un equilibrio entre trabajo y vida personal

Un ejemplo simple sería hacer saber que ni el correo electrónico, ni los mensajes de trabajo serán atendidos fuera del horario laboral.

Invertir en el cuidado personal

Ejercicio
El ejercicio no solo es bueno para la salud física, sino que también trae un beneficio emocional. No es necesario pasar horas en el gimnasio, los mini entrenamientos y las caminatas cortas son formas convenientes de incorporar este eficaz antídoto para el estrés a una agenda saturada.

Dieta saludable
Llevar una dieta saludable enfocada a conseguir antidepresivos naturales y aportes energéticos adecuados al desgaste nervioso es un coadyuvante imprescindible para mantener a raya los efectos del estrés.

Buenos hábitos de sueño
Los cuerpos humanos necesitan descansar y restablecerse, por lo que los hábitos de sueño saludables son esenciales para la salud y el bienestar.
Evitar los excitantes antes de acostarse, establecer un ritual relajante a la hora de dormir, evitar los aparatos eléctricos y erradicar los teléfonos inteligentes en el dormitorio ayuda a promover una buena higiene del sueño.

Conseguir ayuda

Poder manejar situaciones estresantes a menudo requiere delegar en el trabajo para llegar a cumplir objetivos, pero también implica saber cuando recurrir a la ayuda de profesionales de la salud emocional.

Otro tipo de ayuda esencial es la autoayuda que permite poder manejar el estrés en el día a día.

 

Hay muchas técnicas, pero recomiendo especialmente practicar el Mindfulness en el entorno laboral, ya que permite, de forma rápida y eficaz, recobrar la calma y la paciencia para conectar mejor con los recursos y fortalezas internas.

Esta técnica de atención plena consiste en focalizar la atención en el flujo de la respiración y en las sensaciones del cuerpo mientras se es intensamente consciente de la situación, sin interpretarla ni juzgarla.

Con afecto,
Sophie Hardy

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