Miles de libros, innumerables blogs y artículos y mucha ciencia legitiman el pensamiento positivo. Y sin embargo, propongo este escandaloso pensamiento: “El pensamiento positivo no es la panacea”.

El Pensamiento Positivo no es la Panacea

Miles de libros, innumerables blogs y artículos y mucha ciencia legitiman el pensamiento positivo. Y sin embargo, propongo este escandaloso pensamiento: “El pensamiento positivo no es la panacea”.

Antes de presentar mis argumentos quiero dejar muy claro que la positividad tiene muchos beneficios, que están bien respaldados por una investigación sólida y que yo, profesional y personalmente, recurro mayoritariamente a estos beneficios ya que las emociones positivas contribuyen a sacar lo mejor de nosotr@s.

 

Las personas felices tienden en promedio a ser más saludables, más activas, más exitosas, más productivas y suelen tener relaciones más satisfactorias, conversaciones más significativas. Incluso parece que llegan a vivir más tiempo.

 

 

El optimismo – el pensamiento positivo sobre el futuro – ofrece los mismos beneficios que la felicidad del positivismo, pero además aumenta la motivación, la capacidad de persistir en el esfuerzo para conseguir el éxito e incluso la posibilidad de supervivencia.

Con toda esta información cabe preguntar cuál puede ser el valor de un artículo que cuestiona tantos beneficios. Sin embargo, irónicamente, las noticias sobre la positividad no son del todo buenas. Cuando se implementa en el momento equivocado o en la cantidad incorrecta el positivismo ofrece claras desventajas.

Este movimiento no es nuevo. Sus raíces preceden a la era moderna, apareciendo de alguna forma en los escritos de Aristóteles; A partir de los años 50, el pensamiento positivo se va consolidando, hasta hoy cuando encontramos su práctica aplicada prácticamente todos los campos: En los negocios y la venta, en la salud, en los deportes, en la educación, la psicología, la motivación y la inspiración, la autoimagen o el marketing.

Así, a medida que la popularidad del movimiento crecía, provocó vergüenza en personas con depresión, ansiedad o sentimientos negativos. Esa vergüenza por “no sentirse bien” es real.

Paralelamente, los estudios sobre las emociones y cómo afectan a la vida cotidiana, el éxito y la autoestima, encontraron que, sin desmerecer los beneficios de la psicología positiva, en algunos casos, ésta puede ser dañina.

Además, algunos estudios mostraron que reconocer y aceptar las emociones negativas puede ayudar a ajustar el comportamiento y a tener respuestas más apropiadas. En determinadas situaciones, las emociones negativas benefician la salud psicológica en general.

Preparando tiempos difíciles

Este fenómeno se ha replicado docenas de veces en estudios sobre predicciones de resultados que afectan a la salud, el aumento salarial y la promoción laboral o el desempeño en un examen. Todos muestran que incluso las personas optimistas hasta la médula se vuelven más pesimistas a medida que se acerca el momento de la verdad.

Esta tendencia a prepararnos para la decepción es sabia porque las malas noticias son un fastidio, pero las malas noticias inesperadas son especialmente desagradables. Además, cuando te has preparado para una mala noticia y la que llega es buena, la emoción que sientes es mucho más gratificante.

La salud

A veces, el pensamiento positivo y el optimismo impiden tomar ciertas precauciones y medidas para proteger la salud. En determinados momentos, lo que parece negatividad puede ser una estrategia motivadora para buscar información útil, pedir ayuda profesional, pensar de forma crítica sobre las formas de prevención, adoptar comportamientos saludables o dejar hábitos dañinos.

La pareja

Las investigaciones sobre las relaciones de pareja concluyen que una dosis de realidad es mejor para las relaciones a largo plazo y que la positividad absoluta no beneficia una relación.

La estrategia aparentemente positiva de pasar por alto los defectos de la pareja se asocia con una fuerte disminución de la satisfacción a lo largo del tiempo. Parece que la positividad puede socavar la motivación para reparar la relación, o para dejarla cuando es tóxica.

Las amistades

Cuando alguien está pasando por un momento difícil, ¿hay que intentar animarle? Las personas positivas tienden a ser más agradables en general, pero son bastante malas a la hora de empatizar con quiénes no se sienten tan optimistas.

Peor aún, las personas positivas se creen excelentes a la hora de comprender cómo se sienten los demás. Este punto ciego en su capacidad de empatía las hace emocionalmente más deficientes en su vida cotidiana.

La salud mental

Las personas que manifiestan constantemente grados extremos de felicidad se muestran seguras de sí mismas, pero fuera de sintonía con el valor o la probabilidad de éxito/fracaso de sus esfuerzos, tienden a ser menos creativas, muestran comportamientos de mayor riesgo que no calibran las consecuencias y pueden manifestar un estado maníaco.

Del pensamiento Positivo a la Inteligencia Emocional

La investigación de ambas caras de la moneda en cuanto a la positividad se puede resumir de la siguiente manera:

– ¿Estás a punto de recibir noticias importantes? Sin enforcarte en un posible fracaso, acepta la posibilidad de que el resultado no sea el que deseas.
– ¿Necesitas motivarte para estar más saludable? Ten en cuenta los peores escenarios para poder evaluar y calibrar tus decisiones.
– ¿Estás tratando de ayudar a alguien? Permite que esa persona se sienta mal, procura empatizar en vez de querer solucionar.
– ¿Quieres ser buen@ en tu relación? Pon límites, hazlo con amor, pero no lo dejes pasar todo.

Si, a veces una dosis de pesimismo o de preocupación es lo que nos motiva a planificar, a prepararnos para lo peor o a prevenir un resultado potencialmente peligroso. Como ves, los beneficios del pensamiento positivo son muchos y claramente claves para el bienestar general pero también es bueno darle el lugar que le corresponde al pensamiento no tan positivo. Prepárate para lo peor pero espera lo mejor.

Con afecto,
Sophie

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