La Influencia de los Colores

La Influencia de los Colores

Descubre cómo nos influyen los colores y aprende a usarlos en tu beneficio.

Los colores contribuyen al funcionamiento de nuestro cuerpo, de nuestra mente y de nuestra energía y también son formas de comunicar. La vista es uno de los principales canales de información con los que interpretamos la realidad y el color establece conexiones cognitivas profundas que integran las 12 inteligencias: La inteligencia verbal, La inteligencia lógica matemática, la inteligencia espacial, la inteligencia musical, la inteligencia corporal cinestésica, la inteligencia intrapersonal, la inteligencia interpersonal, la inteligencia naturalista, la inteligencia emocional, la inteligencia existencial, la inteligencia creativa y la inteligencia colaborativa.

El color también crea una respuesta fisiológica y emocional que impacta en la conducta y el aprendizaje. Según los científicos, los colores afectan el estado de ánimo, la frecuencia cardíaca, el estado de alerta y la impulsividad, por nombrar sólo algunos. Cada color tiene una longitud de onda específica y cada uno de ellos afecta a nuestro cuerpo y a nuestro cerebro de forma diferente.

Los colores son una poderosa herramienta en la comunicación visual ya que es un lenguaje no verbal que puede pasar desapercibido a la mente lógica y evitar sus filtros pero que transmiten emociones, crean atmósferas y refuerzan los mensajes.

Los colores son símbolos. Al mirar a su bandera, los ciudadanos conectan inconscientemente con sus valores patrios porque la mente no solo identifica un determinado color, sino que lo conecta con otras muchas áreas del cerebro y pone en marcha múltiples respuestas en todos los niveles.

Son convenciones que condicionan nuestras conductas, así las normas para regular el tráfico por tierra, mar y aire en todo el mundo usan el rojo para prohibir y el verde para permitir.

Son portadores de tradiciones como es el uso del azul para los niños y el rosa para las niñas o el verde para identificar áreas como la salud.

Son estímulos que influyen en nuestras actitudes. Los anunciantes lo saben bien y lo usan para captar la atención de los lectores e influir en su predisposición hacia un producto. Los estudios indican que los anuncios en color se leen hasta un 42% más a menudo que los anuncios en blanco y negro.

LA NATURALEZA DEL COLOR

Hasta 1666, se consideraba que el color era el producto de una mezcla de blanco y negro, pero los experimentos con prismas de Isaac Newton proporcionaron la base científica para la comprensión del color. Demostró que un prisma podía descomponer la luz blanca en una gama de colores, a la que llamó espectro, y que la recombinación de los colores espectrales recreaba la luz blanca. Newton identificó los siete colores del especto como rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Son los colores que apreciamos en un arco iris.

Hoy, sabemos que los objetos reflejan la luz en diferentes combinaciones de longitudes de onda. El color es la radiación electromagnética de un cierto rango de longitudes de onda visibles para el ojo humano llamado “espectro visible de la luz”. Cuando la luz incide en un objeto, éste absorbe ciertas longitudes de onda y refleja otras, lo que determina el color que percibimos. Nuestros cerebros captan estas combinaciones de longitudes de onda y las interpretan como color tanto física como psicológicamente.

Más allá de este conocimiento, nos han llegado de la India unos textos yóguicos y espirituales (datados entre 500 y 1500 a. C., aunque algunos eruditos indios creen que se remontan aún más atrás) que impregnan nuestro conocimiento de la física de las cosas.

“Los Vedas”, nos hablan de la energía en el ser humano y de cómo ésta interactúa con otras energías mediante centros llamados Chakras según su nombre en sánscrito. Los Chakras absorben la energía, la procesan y la asimilan.

Estos centros de intercambio energético se perciben como “ruedas” o “discos” giratorios de energía porque se representan vistos de frente, pero en realidad son vórtices de energía en movimiento, parecidos a los remolinos de agua.

Estos centros energéticos están alineados a lo largo de la columna vertebral, desde la base y subiendo hasta la coronilla, y cada Chakra irradia un color y una energía específica que dirigen los diversos aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales de nuestro ser.

Existen multitud de Chakras de distintos tamaños en todo el cuerpo, pero se suelen considerar solamente los 7 Ckakras mayores:

Cada color refleja un tipo de vibración o frecuencia. Aunque el color exacto de cada centro de energía puede variar, existe un acuerdo general sobre la representación del sistema de Chakras con los 7 colores del arco iris.

Cada Chakra y su correspondiente color tiene las siguientes asociaciones:

  1. Color rojo del Chakra raíz o primer Chakra: Seguridad, supervivencia, conexión a tierra y alimento de su energía.
  2. Color naranja del Chakra sacro o segundo Chakra: Emociones, creatividad y la sexualidad.
  3. Color amarillo del Chakra del plexo solar o tercer Chakra: Actividad mental, intelecto, poder personal y voluntad.
  4. Color verde del Chakra del corazón o cuarto Chakra: Amor, relaciones, integración y compasión.
  5. Color azul del Chakra de la garganta o quinto Chakra: Autoexpresión, expresión de la verdad, expresión creativa, y comunicación.
  6. Color azul índigo intenso del Chakra del tercer ojo o sexto Chakra: Intuición, percepción extrasensorial y sabiduría interior.
  7. Color morado del Chakra coronario o séptimo Chakra: Lo universal, conexión con la espiritualidad y la conciencia.

COLOR = EMOCIÓN

La primera noción clara del impacto de los colores en nuestras emociones y decisiones me vino cuando estudiaba publicidad y nos mostraron un ejemplo de campaña exitosa para unas elecciones presidenciales en Francia.

El astro de esta demostración magistral era el publicista Jacques Seguela. En 1981, su campaña basada en la concordia había llevado a la victoria un candidato socialista percibido como peligroso. Utilizó varios recursos visuales para convencer al electorado.

Un mensaje “Miterrand presidente de todas las fuerzas de Francia” dirigido a la parte consciente de los votantes; Y varios mensajes subliminales dirigidos a sus percepciones inconscientes:

– Mostraba una imagen amable de este candidato;
– Usaba eficientemente los colores: Un fondo azul, blanco y rojo que identificaba la bandera francesa;
– Los bloques de texto en blanco transmitían seguridad, limpieza y calma;
– La corbata roja era la única y discreta nota que le relacionaba con su partido.

A finales de su mandato en 1987, para su campaña de reelección el presidente le volvió a convocar y le pidió un cartel que pudiera ser tanto suyo como el de su oponente republicano.

El nuevo cartel cumplió magistralmente el propósito que le fue encomendado. Utilizó el color azul que identifica a los republicanos como nota dominante pero omitió cualquier referencia con el rojo del socialismo, salvo el minúsculo punto rojo de una condecoración en su solapa izquierda.

El uso de los colores también es una de las técnicas más elementales utilizadas en marketing ya que causa respuestas emocionales y produce efectos en las actitudes de compra, las conductas y las percepciones de una marca.

De todas las formas de comunicación, la comunicación visual es la que tiene el impacto más influyente en el comportamiento de los
consumidores y los colores juegan un papel preponderante en su capacidad de impacto ya que llega a todos de forma subliminal, es decir, de forma inconsciente.

La industria alimentaria utiliza el color en los envases para influir significativamente en las decisiones de compra de los consumidores porque además de atraer la atención, permite crear una respuesta emocional positiva.

Aunque la percepción del color puede variar según las culturas y las preferencias individuales, para los productos de limpieza se suelen utilizar blancos, verdes y azules intensos, mientras los rojos y amarillos son comunes en los productos cárnicos.

Así, puede decirse que el color es el elemento más importante en el embalaje de un producto. No solo mejora su visibilidad en los estantes, también establece una gama de expectativas sensoriales relacionadas con la marca en la mente del consumidor.

Por ejemplo, los colores cálidos como el rojo y el naranja se utilizan habitualmente en los envases de alimentos para estimular el apetito, mientras que los colores limpios y frescos como el azul o el verde se prefieren en los productos para el cuidado de la piel ya que promueven una sensación de limpieza.

Cada color cuenta subliminalmente una historia sobre la identidad de una marca:

  • El blanco simboliza la simplicidad y la pureza, y se suele utilizar para sugerir eficiencia y una calidad sencilla.
  • El negro habla de elegancia y sofisticación, pero también puede transmitir poder y misterio.
  • El azul evoca confianza y fiabilidad.
  • El rojo irradia energía y emoción, y es perfecto para llamar la atención.
  • El verde refleja equilibrio y crecimiento, y se asocia a menudo con la salud y la conciencia ambiental.
  • El amarillo es llamativo y juvenil, e irradia optimismo.
  • El morado denota lujo y singularidad, y se utiliza a menudo para productos premium y especializados.
  • El rosa resuena con calidez y feminidad, y atrae a grupos de distintas edades.
  • El gris rezuma neutralidad y modernidad.
  • El marrón sugiere terrenidad y fiabilidad, pero puede provocar aburrimiento.

El color puede incluso afectar a cómo se perciben tanto el sabor como la calidad de un producto. Existen varios estudios que destacan la relación directa entre el color del envase y el sabor percibido de la comida. Por ejemplo, un estudio desarrollado por la Universidad Politécnica de Valencia y la Universidad de Oxford (Reino Unido), reveló que el chocolate se valora mejor cuando se sirve en una taza de un color oscuro o crema. El color de los recipientes tiene la capacidad de realzar todos los atributos de los alimentos que contienen, en este caso el sabor y el aroma del chocolate.

¿Cómo nos hacen sentir los colores?

Las percepciones del color son subjetivas. Nuestros sentimientos sobre el color están arraigados en nuestra propia experiencia y cultura. Por ejemplo, el color blanco representa pureza e inocencia en muchos países occidentales mientras, en muchos países orientales, es un símbolo de luto.

Sin embargo, las asociaciones color-emoción parecen tener cualidades universales. Un estudio de 2020 examinó las asociaciones emocionales con el color en 4.598 personas de 30 países diferentes y encontró que las personas comúnmente asocian ciertos colores con emociones específicas.

Así, los colores como el rojo, el naranja y el amarillo se conocen como colores cálidos y evocan emociones que van desde sentimientos de calidez y comodidad hasta sentimientos de ira y hostilidad o los colores como el azul, el morado y el verde se conocen como colores fríos o tranquilos, pero también pueden evocar sentimientos de tristeza o de indiferencia.

El uso que hacemos de los colores también expresa cómo queremos que otras personas nos perciban. El color que elegimos para nuestro coche habla la imagen que intentamos proyectar, el color de la ropa que nos ponemos dice mucho de nuestra personalidad, e incluso el color de los alimentos que comemos revela rasgos o peculiaridades subyacentes de nuestra personalidad.

La variedad o escasez de color en nuestra comida también afecta, para bien o para mal, a nuestra salud. Los beneficios relacionados con el color de los alimentos se deben a los fitoquímicos que se encuentran naturalmente en ellos que también les dan su aroma y sabor distintivos.

Frutas y verduras de color rojo, como tomates, sandías, remolachas, rábanos, cerezas, fresas, cebollas rojas o pimientos rojos. Contienen licopeno, que mejora la salud del corazón, disminuye el riesgo de cáncer de próstata y de mama, contribuye a la prevención de accidentes cerebrovasculares y aumenta la función cerebral.

Frutas y verduras de color naranja y amarillo, como zanahorias, calabazas, albaricoques, pimientos amarillos, plátanos, piñas, mangos, melocotones o naranjas. Contienen carotenoides, que reducen el riesgo de enfermedades cardíacas e inflamación, fortalecen el sistema inmunológico, desarrollan una piel sana y mejoran la visión.

Frutas y verduras de color verde, como espinacas, rúcula, brócoli, coles de Bruselas, aguacates, kiwis, té verde, espárragos, hierbas verdes frescas, col rizada o alcachofas. Contienen vitamina K que favorece la visión y huesos y dientes fuertes. Algunos de los vegetales verdes amarillentos tienen los carotenoides, luteína y zeaxantina que ayudan a prevenir las cataratas y enfermedades de los ojos, así como la osteoporosis.

Frutas y verduras de color blanco y marrón como cebollas, champiñones, coliflor, ajo o puerros. Contienen flavonoides y alicina, que tienen propiedades antitumorales. También pueden reducir el colesterol y la presión arterial, mejorar la resistencia de los huesos y disminuir el riesgo de cáncer de estómago.

Frutas y verduras de color azul y morado como los arándanos, las moras, las berenjenas, los higos, la col morada, las uvas pasas o las ciruelas. Contienen antocianinas y antioxidantes para la salud cerebral y la memoria. También ayudan a reducir la presión arterial y reducen el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas.

Si bien cada color proporciona ciertos beneficios, cuando se combina con otros colores, los efectos en la salud son sorprendentes. Por eso es importante comer una amplia variedad de colores. ¿Qué tal comer un arcoíris de colores? Rojo, naranja, amarillo, verde, blanco, azul y morado.

Con afecto,
Sophie

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