Para Padres y Madres

Ahora, como sociedad más evolucionada, hemos añadido una responsabilidad nueva en relación al cuidado de l@s hij@s: La de su felicidad y evolución. Más allá de procurar una exitosa supervivencia, el buen cuidado parental implica amarles y ayudarles a vivir su vida.

Hemos dado un salto evolutivo importante y de grandes consecuencias y como reflejo de esta tendencia, la educación del siglo XXI asume el doble compromiso de educar tanto lo académico como lo emocional, tanto la cabeza como el corazón.

Asumir la responsabilidad de cuidar de la vida, es ahora mas exigente. Para poder cumplir, se necesita mucho mas que mantener el tipo porque no se puede enseñar plenamente aquello que no se sabe hacer muy bien.

De poco sirve que cuidemos de las hojas, cuando la raíces tienen problemas. El camino del padre y de la madre les lleva imperativamente a sanar los sufrimientos que cada un@ trae por herencia familiar y que se transmiten igual que los génes determinan los rasgos de identidad física pero en forma de herencia psíquica con sufrimientos y bloqueos.

Esto les permitirá soltar amorosamente las cargas inconscientes que han heredado y tienen su origen en los desequilibrios, los traumas o los secretos del inconsciente familiar que se transmite a las generaciones siguientes como las enfermedades o las malformaciones del cuerpo.

Pero este patrimonio genético afecta a la psique y se manifiesta en forma de un destino que reproduce un patrón y se traduce en decisiones condicionadas desde el remoto inconsciente familiar. Venimos al mundo diseñados y programados en tantas cosas, nuestras creencias por ejemplo, que puede resultar difícil alcanzar el libre albedrío.

Y necesitamos toda la sabiduría de las constelaciones familiares para comprender e integrar las Leyes del Amor incondicional que rige los sistemas en los que estamos jerárquicamente inmersos:

El sistema personal, tanto consciente como inconsciente, es parte del inconsciente familiar compuesto por los inconscientes individuales de ambos linajes, el paterno y el materno. El inconsciente familiar es, a su vez, parte del inconsciente colectivo.

Por ello, es primordial en primer lugar sanar a la familia en conjunto y para poder sanarse individualmente dentro del conjunto familiar, algo que solo puede hacer el enfoque sistémico que nos lleva a comprender que tanto papá como mamá han hecho lo que han podido con lo que han recibido.

La sanación ocurre porqué entrar en el Amor incondicional lleva a respetarles y amarles plenamente. Ese movimiento interno lleva a una reconciliación personal en la que los sentimientos de carencia de amor y de soledad cambian y nace el amor por un@ mism@.

Cuando sanamos nuestro sistema personal también estamos sanando, en lo que nos toca, los otros sistemas en los que estamos inmersos. Las cargas y desequilibrios en nuestro sistema personal en la relación que tenemos con nosotr@s mism@s y con las diferentes facetas de nuestra personalidad, afectan a nuestras relaciones con todo lo demás, sean personas, sea la abundancia, sea el éxito, sea la salud…

Esto tiene efectos reales que podemos apreciar en todas las áreas de nuestra vida pero especialmente en el modo en el que mantenemos las relaciones mas importantes para el sistema familiar: La relación entre Padre – madre e hij@s. Cuando sana está relación, sanan las otras relaciones, en la familia en primer lugar, pero en todos los ámbitos también.

Poder ayudar a nuestr@s hij@s requiere afrontar múltiples problemas y las instituciones han reconocido que además de información y formación intelectual los niños y los adolescentes necesitan aprender otro tipo de habilidades no cognitivas. En definitiva, han suscrito la importancia del aprendizaje de los aspectos emocionales y sociales para facilitar la adaptación global de los ciudadanos en un mundo cambiante, con constantes y peligrosos desafíos (LOPES & SALOVEY, 2004; MAYER & COBB, 2000).

Además de liberar su destino de los patrones de sufrimiento familiar hereditario para despejar el futuro de sus descendientes, los progenitores necesitan aprender y desarrollar su propia inteligencia emocional para poder guiar la de sus hij@s. La responsabilidad de procurar la felicidad de l@s hij@s pasa imperativamente por la responsabilidad de procurarse la propia felicidad.

Sophie Hardy

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