¿Preocupación o Ansiedad?

SALIR DE LA ANSIEDAD

La ansiedad es un sentimiento de preocupación, nerviosismo o inquietud por algo con un resultado incierto. Podemos pasar por episodios de ansiedad debido a los efectos secundarios de ciertas medicaciones, a las drogas y a los síntomas de algunas enfermedades, especialmente cuando afectan al corazón o a la respiración.

La ansiedad puede parecerse a la preocupación que también lleva a un estado de desasosiego, de inquietud o de temor por cosas que aún no han pasado. Pero preocuparse, es decir ocuparse antes de que pase, puede tener un propósito positivo porque nos anima a prepararnos mejor y también sirve para protegernos de un peligro potencial.

Pero lo que define la ansiedad es que la persona adopta un razonamiento que la lleva a prevér y temer una dificultad futura, pensando que lo que va a ocurrir saldrá mal o que no lo podrá manejar.
Asi, la línea que divide la preocupación de la ansiedad está claramente definida: La ansiedad se manifiesta cuando se inicia, aunque ningún evento real lo justifique.

La ansiedad tiene un efecto auto cumplidor

La ansiedad alcanza cuotas perniciosas más allá de las sensaciones físicas estrictamente medibles porque llega a alterar las creencias que influyen en nuestro comportamiento. Este mecanismo nos lleva a promulgar lo que se conoce como una profecía auto cumplida.

El mejor ejemplo es el conocido efecto placebo que experimentan los sujetos de estudios científicos, al mejorar aun cuando no recibieron ningún tratamiento significativo porque creen que sí lo recibieron. Esa creencia de los participantes es la que afecta el resultado que experimentan.

El efecto opuesto es efecto nocebo por el que sustancias inertes o incluso su mera sugerencia consigue provocar efectos negativos y síntomas reales.

El efecto placebo para bien, y el efecto nocebo para mal, actúan como profecías auto cumplidas con el poder de tranformar la realidad. Por ejemplo, si te despiertas y piensas inmediatamente que hoy será un día terrible, tu actitud hará que tu predicción se haga realidad. Vas a actuar inconscientemente para afirmar tu creencia ignorando lo positivo, amplificando lo negativo y comportándote de manera que contribuyas a que tu día sea, efectivamente, desagradable.

La creencia es clave

Cuantas veces has estado mintiéndole a tu cerebro diciéndole “No puedo” o “No soy capaz” como una sentencia definitiva cuando solo es una creencia distorsionada por la ansiedad. En realidad, si que puedes hacerlo y eres capaz, como cualquier otra persona, pero, en este momento, tu ansiedad te lleva a creer que no puedes conseguirlo.

El truco para salir de esa fatalidad auto impuesta está en agregar por ahora de momento – Aún a la afirmación que te limita o te bloquea. Cuando abres la mente a otras posibilidades y en lugar de afirmar que no puedes hacer esto, te dices “No puedo hacerlo de momento” o “No lo he conseguido aún” tu sistema de creencias cambia. Con ello, la ansiedad comienza a disminuir para permitirte salir suavemente del laberinto negativo de la profecía autocumplida.

Pasar de la preocupación a la ansiedad es bastante fácil. Imagina que te preocupa perder tu trabajo. En sí es un pensamiento que parece racional. El problema es que ese pensamiento te lleva directamente a pensar en qué pasará después: Te imaginas no pudiendo pagar el alquiler, ni el colegio de tus hijos, ni las letras del coche y sin coche te será difícil encontrar un trabajo y además ya no eres tan joven y también hay crisis, y … Y te encontrarás montando un caballo desbocado que te lleva directamente al precipicio.

Como manejar la ansiedad para salir de ella

Así, es importante que puedas manejar tu caballo dándote cuenta cuando ha cambiado del paso al galope para poder frenarlo. Para impedir que la escalada de tus pensamientos se descontrole, lo ideal es darte cuenta y actuar sobre ese primer pensamiento, aunque en la práctica, lo importante es actuar en el momento en el que te das cuenta del cariz de tus pensamientos. En ese momento, puedes simplemente darte una orden; ¡Para! – ¡Por ahí no! O también puedes recurrir a ejercicios que te permiten cambiar tus pensamientos. Para ello, puedes:

  • Crear una imagen mental en la que te veas enfrentando y conquistando con éxito la situación que te produce ansiedad o un miedo específico. Es importante que esa imagen incorpore muchos detalles sensoriales – qué veré y oiré, con quién estaré y donde, como me sentiré…
  • Crear una lista de los pensamientos negativos que podrían estar desencadenando y manteniendo la ansiedad y enfrentarla con otra que contenga pensamientos positivos y creíbles para reemplazarlos a la hora de hablarte.
  • Evocar algún recuerdo agradable, enfocar la atención en recrear detalladamente ese recuerdo te permite salir de pensamientos negativos y permanecer en pensamientos positivos.
  • Imaginar algún episodio agradable, placentero, relajado y recrearte en evocarlo todo lujo de detalles.
  • Focalizar conscientemente la atención plena en tu respiración o en las sensaciones de tu cuerpo. Esto te ayuda a mantener la mente en el presente evitando que se dispare hacia un futuro incierto y amenazante.

Cuando practicas estas técnicas de auto manejo de la mente, comprendes que puedes elegir el curso de tus pensamientos. Además del alivio que vas a experimentar en las sensaciones de la ansiedad, esto tiene consecuencias muy beneficiosas para tu auto estima y contribuye a reforzar tu poder personal.
También necesitas recurrir a aquello que te lleve a calmar no solo los signos mentales sino también las sensaciones físicas de la ansiedad, y en este sentido, un buen baño o descansar en un entorno tranquilo siempre es bueno.

Pero te animo a ir más allá, con técnicas mente-cuerpo como la respiración consciente y profunda, la meditación y el mindfullness o el yoga. Este tipo de actividad puede hacer maravillas porque te permiten cambiar tu relación con tus pensamientos y sentimientos, y además te llevan a obtener más control sobre tu cuerpo y tu mente para ayudarte a manejar el estrés y limitar los factores desencadenantes de la ansiedad.

Practica algún tipo de ejercicio: El esfuerzo físico te lleva a liberar las sustancias químicas del cerebro que desencadenan sentimientos y sensasiones positivas además de mejorar tu auto estima.
Encuentra apoyo y para ello, procura unirte a un grupo que comparta tu mismo problema porqué sus experiencias te podrán ser de gran ayuda. Si no tienes posibilidad de hacerlo físicamente, puedes encontrarlo en chats de internet.

Si no quieres o no puedes aplicar mis consejos, acude a terapia. Vivimos una época que nos ofrece grandes y eficaces recursos terapéuticos. Yo personalmente combino con éxito la Hipnosis naturalista con la Sanación, entre otras, pero el abanico de soluciones es amplio y te animo a encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades. La clave a la hora de buscar soluciones es que veas cambios positivos.

Antes de despedirme, te ofrezco una técnica guiada, sencilla pero efectiva que puedes hacer facilmente y en poco tiempo.

Se llama el Jin Shin Jyutsu. Es un arte curativo ancestral de Japón que permite recuperar la vitalidad y la armonía a nivel físico, mental y emocional. Esta técnica consiste en acunar, consciente y suavemente, determinado punto energético en el cuerpo para desbloquearlo. En el caso de la ansiedad, este ejercicio, muy simple pero muy profundo, se practica primero con el pulgar – asociado a la preocupación – y luego con el índice – asociado al miedo.

Para empezar, agarra suave y sensitivamente el dedo pulgar de una mano con tu otra mano, como si lo estuvieras acunando. Ahora, conecta con las sensaciones en tu mano y en tu dedo mientras respiras tranquilamente. Inhalando y exhalando por la nariz, pero alargando un poco el tiempo de exhalación de forma que dure un poco más que el de inhalación.

Mientras respiras, observa cosas como:

  • ¿Qué siente tu palma al arropar y envolver tu dedo?
  • ¿Como se siente tu dedo dentro de la palma de tu mano?
  • ¿Como es la relación entre ambos?
  • ¿Hay diferencia de temperatura entre el dedo y la palma?
  • ¿Puedes sentir la energía de cada uno y también la energía de ambos?

Por un momento, observa, siente, experimenta, compara y disfruta en paz…

A continuación, practica con el dedo índice que está asociado al miedo repitiéndo el ejercicio.
Puedes dedicar el tiempo que necesites a este ejercicio, pueden ser unos segundos o bien unos minutos y ponerlo en práctica en cualquier lugar y circunstancia porque nadie se dará cuenta. Tus sensaciones, el ritmo de tu respiración o el latir de tu corazón te dirán cuando está bien parar.

Con afecto.
Sophie Hardy

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