La fibromialgia es una esquiva tortura que se esconde del diagnóstico mostrando una ausencia de anormalidades en el examen físico, en los exámenes de laboratorio objetivos o en los estudios de imágenes médicas para confirmarla. A pesar de ello, el testimonio de los pacientes y las evidentes repercusiones en sus vidas ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a incluirla como una “enfermedad” desde 1992.

Su nombre se compone de los elementos que lo caracterizan: Fibro: Hace referencia al tendón. Myo: Hace referencia al músculo. Algia: Hace referencia al dolor físico. Se caracteriza por una fatiga extrema, el dolor crónico en puntos específicos del cuerpo, la rigidez de músculos, tendones además de un amplio rango de otros síntomas psicológicos, como alteraciones del sueño, rigidez matinal, dolores de cabeza, trastornos digestivos, molestias en las extremidades y problemas con el pensamiento y la memoria que se manifiestan durante más de tres meses. En última instancia, llegan a ser incapacitante y ciertamente afectan significativamente la calidad de vida de los pacientes.

La fibromialgia no solo afecta a la persona físicamente, también la afecta emocionalmente y eso tiene consecuencias en todos los aspectos de su vida. Los enfermos de fibromialgia sienten que los demás no les creen porque el dolor no se ve. Este sufrimiento emocional es redundante con el sufrimiento físico y ambos se retroalimentan. La Clínica de Estudios de la Personalidad de Minessota observó que el perfil psicológico de los pacientes con fibromialgia muestra altos niveles de depresión que complican su tratamiento. Otros círculos médicos refieren que cuando se han realizado estudios en personas con fibromialgia, a menudo es difícil saber qué fue primero, la depresión o la enfermedad.

Para quienes sufren de fibromialgia, las áreas del cerebro responsables de la reacción al dolor son muy diferentes de las de las personas sin fibromialgia. En pacientes con fibromialgia, parece que los receptores opioides del cerebro – proteínas que bloquean la transmisión de mensajes de dolor y pueden cambiarlo – van disminuyendo, lo que puede afectar el aspecto emocional del dolor. Además, el estrés o el trauma intenso también tienen efectos retardados en el cerebro que los investigadores han identificado: La amígdala, conocida por desempeñar papeles clave en las reacciones emocionales, la memoria y la toma de decisiones, comienza a registrar un aumento en su actividad eléctrica.

Los estudios han mostrado que las personas con fibromialgia tienen niveles anormalmente bajos de las hormonas noradrenalina, serotonina y dopamina. La serotonina y la dopamina son los dos neurotransmisores que a menudo vienen a la mente primero cuando pensamos en nuestro estado de ánimo, sentimientos de placer y sensación de bienestar. Junto con la norepinefrina, son los neurotransmisores que regulan muchas funciones corporales diferentes, incluida la respuesta emocional, sensaciones de dolor y placer, saciedad, sueño, digestión, libido, frecuencia respiratoria y muchos otros.

Así, la fibromialgia puede ser esencialmente un cambio en el sistema nervioso central que causa una mayor respuesta al dolor, o un desequilibrio en la recepción del dolor en el cerebro y ambos se pueden atribuir a un trauma o lesión. Por ello, los médicos e investigadores han estudiado el trauma como un factor importante relacionado con la fibromialgia y han encontrado una conexión con su aparición, ya se trate de trauma físico, de trauma infantil, de trastorno de estrés post traumático, o de trauma emocional.

Trauma o lesión

Una lesión o un trauma en el sistema nervioso central causa una serie de cambios y desequilibrios en materia de respuesta al dolor, o en la recepción del dolor, que alteran la dimensión emocional de ese dolor. Una lesión es un término que engloba a todas las modificaciones anormales de un tejido biológico. Puede tratarse una herida y ser también consecuencia de la acción de un agente patógeno como un parásito o una infección, así como de una afectación metabólica, fisiológica o inmunitaria. La buena noticia es que el cerebro tiene una inmensa capacidad de regeneración y creación de nuevos caminos neuronales que se puede activar de muchas maneras y una lesión no es una condena irremediable.

Trauma infantil

La investigación muestra una correlación significativa entre el trauma infantil y la salud en edad adulta. Las personas con fibromialgia suelen referir abusos o malos tratos en su infancia. Esto tiene sentido ya que el sistema nervioso central cambia rápidamente durante la infancia y reacciona a los muchos factores estresantes y estímulos que se encuentran en la vida. A falta de un sistema de apoyo afectivo fuerte, y sometido a estímulos estresantes anormales, el cerebro infantil no es capaz de “amortiguar” su impacto y sufre reacciones traumáticas que afectan su plasticidad.

Trauma emocional

La definición de trauma emocional ha evolucionado drásticamente en los últimos años. Hasta no hace tanto, se consideraban como trauma únicamente los casos de los hombres que regresaban de la guerra. Después, la definición se extendió también a mujeres y niños víctimas de violencia. Hoy, gracias a la investigación en neuropsicología, la definición se ha ampliado aún más y podemos hablar de trauma emocional después de sucesos comunes como un accidente de coche, la ruptura de una relación, una experiencia humillante, una enfermedad potencialmente mortal o incapacitante y la pérdida de un trabajo.

Trastorno de Estrés Post Traumático

Un trauma emocional puede desembocar en un Trastorno De Estrés Post Traumático que se caracteriza por producir estrés y miedo aunque el peligro real haya pasado.

 

CUANDO EL ALMA LLORA, EL CUERPO GRITA
Generalmente, se considera el cuerpo como un vehículo que, cuando está dañado, debe ser llevado al médico para ser reparado. Este enfoque mecanicista niega la complejidad de las energías que configuran todo nuestro ser, energías que fluyen y se intercomunican. No hay separación entre lo que sucede en la mente (pensamientos y sentimientos) y lo que sucede en el organismo.

Conflicto emocional

Para tener salud, el pensamiento, los sentimientos (emociones) y la actuación (acción / palabra) tienen que actuar de forma coherente. En la fibromialgia existe un manejo inadecuado de los pensamientos y de las emociones, y su energía no se traduce en la acción o mediante la palabra. La acción se reprime y la energía del pensamiento y la emoción se bloquean creando tensión que se manifiesta como dolor y una variedad de síntomas.

Como todas las enfermedades, la fibromialgia es multifactorial, pero su origen suele estar en rígidos patrones familiares, culturales y sociales. En la infancia, la persona asume estos patrones para sentirse amada, se vuelve obediente, sumisa, y niega su ser, desarrollando una personalidad falsa, cohibida y modelada por la represión. Los efectos psicoemocionales que acompañan a la persona que sufre de fibromialgia son: Un orgullo perfeccionista por sentirse valorado por su entorno y la ira/rabia contenida, una emoción que, si no se libera, es devastadora para la salud.

Una persona con fibromialgia tiende a cuestionarse más porque siempre siente que lo que hace no es suficiente. La enfermedad es una forma de violencia expresada mediante pensamientos severos sobre un@ mism@. Por un lado, tiene necesidad de perfección para obtener el reconocimiento de los seres queridos pero, por otro, tiende a desvalorizarse fácilmente en sus esfuerzos por sentirse comprendid@. Inconscientemente, no se permite el derecho a existir, a vivir. Carga con un sentimiento de culpa que le lleva al auto sabotaje. Estos mecanismos inconscientes y el dolor crónico llevan a experimentar un gran desánimo que puede desembocar en una depresión.

Los estudiosos de los conflictos familiares y sus repercusiones también señalan que la fibromialgia es la manifestación de un bloqueo en la comprensión de las relaciones familiares. Por una parte, la persona desea ser parte de su familia, sentirse amada, comprendida y aceptada por ella. Pero, por otra parte, se siente presionada y obligada a vivir de determinada manera, a mostrar una determinada lealtad, a dar explicaciones, a pedir permiso, etc. Este conflicto puede agravarse cuando se manifiesta en la relación con un miembro de la familia que le hace daño o le ha hecho daño. Así, la persona vive bajo los mandatos inconscientes de una “Doble obligación” – dos mensajes contradictorios y aparentemente incompatibles – que la afecta en un aspecto fundamental, esencial y sagrado. Incapaz de resolver esta situación que parece sin solución, el cuerpo somatiza.

Qué hacer?

  • Liberar la memoria emocional con terapia. He experimentado con varias de ellas y recomiendo sin duda por su eficacia, tanto la terapia ericksoniana que incluye la hipnosis naturalista como la técnica de liberación emocional EFT – Tapping. Ambas permiten resolver traumas sin acudir a su causa, ni reabrir heridas, además de conectar a la persona con sus habilidades innatas para la eficiencia mental y emocional en materia de auto conocimiento y auto ayuda.
  • Aliviar las cargas del inconsciente familiar con las Constelaciones Familiares para salir de los dolorosos condicionamientos recibidos “en herencia”.
  • Practicar hábitos saludables

Cuidarte: Permitirte tomarte tu tiempo. Ofrecerte momentos agradables, placenteros, amables. Comer adecuadamente pero, sobre todo, conscientemente y con agradecimiento por la nutrición que necesita tu cuerpo. Procura calmar tu mente siempre que puedas y hay mucha , ayuda en este sentido con videos y audios en internet y en otros soportes audiovisuales. Hazte a la idea de que necesitas aprender a manejar tus emociones.

Relajarte y hacer ejercicio. Usa meditaciones guiadas o música específica para la relajación. Disfruta de actividades relajantes como escuchar música, leer o pasear, pero recuerda adaptar tus actividades a tus capacidades y limitaciones actuales. Cuidar de ti mism@ te permitirá manejar mejor los aspectos estresantes de la enfermedad.

Mantener las cosas en perspectiva. Tus perspectivas están determinadas por las comparaciones que haces y las expectativas que creas. No te compares con nadie, ni te enfoques en añorar como solían ser las cosas. Determina quién y qué agrega valor y significado a tu vida e invierte en esas relaciones y actividades.

Cambiar conscientemente tus pensamientos. Cada vez que te encuentres pensando de forma negativa, haz un esfuerzo consciente por cambiarlo por otro positivo. Encontrarás consejos útiles al respecto en este artículo de mi blog. Acostúmbrate, cada vez que te sorprendas pensando algo negativo sobre ti mism@, otra persona o situación, a procurar sustituirlo con otro en positivo. Con la práctica, se convertirá en un hábito.

Escribir un diario. Escribir sobre tus sentimientos, te permite desahogar lo que reprimes, como la ira, el resentimiento y la frustración. También puede ayudarte a realizar un seguimiento de tus síntomas y a identificar los desencadenantes emocionales que te llevaron a ellos. Suele tener un efecto catártico.
Eliminar las relaciones tóxicas. Aléjate, si no físicamente, al menos emocionalmente de quiénes te culpan por sus problemas, critican tus decisiones y no tienen en cuenta tus sentimientos. Vivir con fibromialgia es suficientemente difícil, no necesitas personas de este tipo.

Conectar con otros. Para las personas con fibromialgia, aislarse es fácil. Desafortunadamente, el aislamiento suele llevar a sentimientos de soledad y depresión. La verdad es que nadie comprende realmente lo que estás pasando a menos que esté pasando por lo mismo. Encuentra algún grupo de apoyo para la fibromialgia cerca de ti o en internet.

Descansar un poco. El descanso es una forma efectiva de atender tus síntomas físicos y decirle a tu cuerpo que le cuidas. También es una buena manera de aliviar el estrés que produce la sensación de carga y esfuerzo que implica la enfermedad.

Finalmente, cambia el paradigma. Tu actual sufrimiento y las incapacidades que te limitan no son una condena, ni un castigo. Son una oportunidad. Considera la enfermedad como una aliada que pretende llevarte a sanar los aspectos inconscientes que bloquean tu felicidad y tu bienestar. Es el primer paso hacia los cambios internos que necesitas para llevarte a la curación total y a vivir plenamente en cuerpo, mente y espíritu.

Con afecto,
Sophie Hardy

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