Salud Emocional

Salud Emocional

¿Qué es la salud emocional?

La salud emocional es la capacidad para identificar, aceptar y manejar los sentimientos y las emociones. Alguien emocionalmente saludable sabe “digerir” las emociones que le producen el desafío y el cambio. Las vicisitudes de la vida diaria le brindan oportunidades para practicar respuestas, en lugar de reacciones.

La falta de emociones no es igual a la salud emocional, así como la ausencia de enfermedad mental no es igual a la salud mental. Alguien que suprime sus emociones, especialmente desde la infancia, no será tan saludable emocionalmente como quien se permita expresarlas para poder manejarlas. La salud emocional incluye tanto la inteligencia emocional (identificar y comprender) como la regulación emocional (manejar y utilizar).

 

9 características de una persona emocionalmente sana

Tiene autoconciencia. Puede verse a sí misma mientras atraviesa un estado emocional, lo que le permite poder redirigirlo. Esta capacidad se desarrolla durante la infancia, pero se puede ejercitar y desarrollar, como un músculo, en la edad adulta.

Siente autoaceptación. Se acepta y se permite sentir y expresar, por ejemplo, la ira en forma de “berrinche “. Esto le lleva a manejar mejor la adversidad.

Muestra altos niveles de autocuidado. Esto incluye el cuidado de su cuerpo físico, pero también la autocompasión, es decir, el amor por un@ mism@. Su cuidado incluye todo su ser de forma intencional y lo practica regularmente.

Tiene agilidad emocional. Esto no significa que la persona sea inmune a los contratiempos o las adversidades, implica que los encara con una mente abierta y desde un proceso de pensamiento imbuido por la curiosidad.

Usa un conjunto de habilidades y recursos para el manejo de sus emociones. Cuando no son innatas, las habilidades se pueden aprender y desarrollar y las herramientas que la sirven se pueden adquirir.

Trata a los demás con amabilidad e integridad. Lo hace sin esperar recompensa. Interactúa con las personas que la rodean con curiosidad y compasión.

Vive con propósito. Esto le lleva a pensar menos en sus experiencias internas y se centra más en cómo su experiencia puede servir a los demás. Permite que sus emociones se manifiesten, pero las maneja en favor de una imagen más grande.

Tiene autodominio. Una persona emocionalmente sana maneja bien el estrés con práctica regular de ejercicios para la calma y momentos de serenidad, especialmente cuando las circunstancias se vuelven caóticas.

 

5 maneras de mejorar y mantener la salud emocional

Practicar la atención plena es una forma de mejorar la salud emocional y sus beneficios son múltiples y están bien documentados. Las mejoras conscientes al practicar la atención plena proporcionan combustible para la resiliencia (la capacidad para superar circunstancias traumáticas).

Cultivar las relaciones sociales permite mejorar y mantener la salud emocional. La conexión social crea un ciclo de retroalimentación positiva para el bienestar. Varios estudios dicen que la falta de conexión social tiene más impacto en el bienestar que fumar o la obesidad.

Adoptar medidas para controlar el estrés es otra forma de mejorar la salud emocional. Te lo cuento en mi artículo Un, Dos, Estrés y te ayudo a reconocer sus síntomas. Existen muchas formas de manejar efectivamente el nivel de estrés bien de forma autodidacta, bien en prácticas guiadas o en forma de terapias.

Expresar adecuadamente las emociones es otra forma de mejorar la salud emocional. Algunas personas disfrutan escribiendo un diario, otras bailando o cantando, pero también puede consistir en permitirse llorar o gritar a puerta cerrada.

Poner nombre a las emociones, imaginarlas en forma de objetos, ayuda favorecer su liberación. Es bueno encontrar la manera de expresar las emociones de manera creativa.

Practicar la autoconciencia también mejorará la salud emocional. Reflexionar sobre qué patrones de expresión negativa están presentes es un buen comienzo. Esta introspección puede conducir a una mejora en la regulación y la inteligencia emocionales.

¿Cómo se relacionan los órganos del cuerpo con las emociones?

Es importante conocer la causa emocional que afecta a nuestros órganos para poder trabajar en la curación. Un órgano no solo juega un papel físico, sino que también tiene implicaciones mentales, emocionales y psíquicas.

 

Ahora que conoces las emociones que afectan tus órganos, puede trabajar para convertirlas positivas y promover la curación en tu cuerpo.

3 consejos finales

  • 1) Superar el sesgo de negatividad
    Nuestro “sesgo de negatividad” no lleva a pasar demasiado tiempo reflexionando sobre las frustraciones menores que experimentamos mientras ignoramos los muchos motivos que tenemos para experimentar asombro y gratitud. Tendemos a priorizar lo malo sobre lo bueno. Si bien este es un mecanismo de supervivencia para alguien que necesita mantenerse hiper vigilante en un entorno peligroso, para la mayoría de nosotros, este “sesgo de negatividad” es contraproducente.
  • 2) El papel del perdón
    La investigación muestra que el perdón ayuda a la salud: Disminución del sufrimiento y de la ira, desaparición de molestias físicas, mejor función inmune y una vida útil más larga. Otros estudios han demostrado que el perdón tiene más que un simple efecto metafórico en el corazón ya que puede disminuir la presión arterial y mejorar la salud cardiovascular.
  • 3) Los beneficios de la gratitud
    Existe una relación entre la alegría y la gratitud, pero sorprendentemente no es la alegría la que nos hace sentir agradecimiento, sino que es la gratitud la que nos hace felices. Reconocer los aspectos buenos de la vida y dar gracias por ello tiene un poderoso impacto en el bienestar emocional. Descubre más razones en mi artículo Agradecer para atraer.

La enfermedad y el deterioro de cualquier órgano tiene una conexión directa con las emociones y los sentimientos que experimentamos: los pulmones están asociados con la tristeza, el hígado con la ira, los riñones con el miedo …

Nuestras emociones principales: amor y alegría, dolor y pena, ira y miedo cumplen una función. Están llenas de información y, cuando podemos identificarlas llegamos a crear una especie de sistema de orientación interna. Permitirnos experimentar las emociones es adaptativo y nos aleja del sufrimiento.

Un afectuoso saludo,

Sophie Hardy

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